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Una creencia cada vez más extendida apoya que una alimentación libre de gluten, grupo de proteínas de pequeño tamaño (gluteninas y gliadinas y juntas se llaman prolaminas) que se encuentran en el trigo, centeno, cebada y avena, facilita las digestiones y la pérdida de peso. Pero eliminar esta proteína sin asesoramiento nutricional por parte de un especialista, como un dietista-nutricionista, puede llevar a un desequilibrio nutricional entre otros riesgos. Olga Rossell, nutricionista nos explica más sobre intolerancia y alergia y sobre los riesgos que lleva eliminar el gluten y la lactosa sin ningún control médico.

Podemos diferenciar dos tipos de alteraciones: los intolerantes al gluten (celíacos) o los alérgicos a este. La diferencia se encuentra en cómo afecta esta proteína a nuestro organismo.

  • En el caso de la intolerancia (celiaquia o enfermedad celíaca) es de base inmunológica y se produce una reacción exagerada contra esta proteína. La reacción es medida por las inmunoglobulinas G (igG) o las A (IgA). Se manifiesta con inflamación intestinal y se produzca la destrucción de las vellosidades intestinales que ayudan a absorber los nutrientes.
  • En el caso de la alergia, son mediadas por inmunoglobulinas E (Ig E), que identifican la proteína como extraña y intentará atacarla. Las reacciones alérgicas pueden provocar reacciones muy diversas desde molestias cutáneas, digestivas hasta reacciones anafilácticas.

El tratamiento de ambas patologías sería la retirada del gluten de la dieta que conduce a una remisión sintomática, serológica e histológica para la mayoría de pacientes que sufren esta alteración. En el caso de la persona que sufre alergia y algunas personas intolerantes, además de la retirada de esta proteína de su dieta, también tiene que tener en cuenta la contaminación cruzada, puesto que el gluten se puede encontrar en: 

  • Alimentos que propiamente contienen gluten.
  • Alimentos procesados que en teoría no tendrían que contener, pero se encuentra como aditivos.
  • Excipientes de fármacos.

¿Qué pasa si no tienes intolerancia al gluten (celiaquia) y lo dejas de tomar?

Autodiagnosticarse celiaco y dejar de consumir cuando no hay una prueba diagnóstica que lo avale impide que se pueda hacer un diagnóstico correcto, puesto que las vellosidades del intestino cambian al excluir esta proteína antes de realizar el diagnóstico. Además, mantener una dieta 100% sin gluten es difícil ya que está presente en infinidad de alimentos y hay que consultar las listas de ingredientes para confirmar que no contienen trazas de esta proteína. Cabe hacer el apunte que los productos sustitutos son más caros y, generalmente, se modifica su composición siendo alimentos más procesados y con mayor aporte de grasas.

Las personas que deciden libremente excluir esta proteína, acostumbran a eliminar lo más obvio, como sería el pan y la pasta, por ejemplo. Se trata de carbohidratos que deberían aportarnos la mayor parte de la energía que consumimos a diario. 

Por lo que podemos encontrarnos que, no siendo estrictamente necesario ni hacerlo bajo el consejo y recomendación de un especialista, nuestro aporte de macronutrientes y micronutrientes queda descompensado, una dieta más monótona, más cara y rica en alimentos procesados. Este hecho, aparte de complicar la vida, puede dar lugar a un desequilibrio entre el riesgo y el beneficio de la retirada del gluten,apunta Rossell.

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¿Que sucede con la lactosa?

La lactosa es el azúcar natural que contienen los lácteos. Una de sus principales funcionalidades es ayudar a la fijación del calcio en los huesos. Y su consumo es vital especialmente hasta que se consolida la masa ósea hasta los 25 años de edad, aproximadamente. 

Existen personas que presentan intolerancia a la lactosa de base genética y, al consumirla, presentan sintomatología digestiva. Se conocen algunas poblaciones asiáticas con un elevadísimo porcentaje de intolerancia a este azúcar. 

La intolerancia a la lactosa depende de la capacidad de nuestro intestino a generar lactasa, la enzima responsable de digerir la lactosa. Esta enzima puede dejar de producirse si hay una inflamación o resección intestinal. si se evita el consumo de lactosa o puede aparecer a edades más avanzadas. 

Por lo que una disminución del consumo de este alimentos sin el respaldo de un diagnóstico puede producir una bajada en la fabricación de la lactasa. Y al ingerir de nuevo alimentos ricos en este azúcar después de un periodo de exclusión podría provocarnos malestar digestivos propios de una intolerancia. Nos podemos provocar la propia intolerancia, explica Rossell.

Conviene saber que si se sospecha de una intolerancia a la lactosa debe asesorarse por un equipo multidisciplinar (dietista-nutricionista y gastroenterólogo), idealmente. Si bien, puede valorarse una retirada a la latosa, la mayoría de las veces la intolerancia será transitoria, y será beneficioso reintroducirla de nuevo progresivamente. Especialmente importante en edades infantiles cuando la masa ósea se está formando.

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*Contenido validado por el equipo médico de mediQuo.

 

 

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