La diabetes mellitus es una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas no genera la suficiente insulina, para que en el organismo se mantengan unos niveles de glucosa adecuados. Si no hay suficiente insulina la glucosa permanece en la sangre provocando con el tiempo graves complicaciones de salud, como el pie diabético.

Se conoce por pie diabético a una alteración clínica de origen neuropático (afectación en los nervios) a causa de la hiperglucemia, con un desencadenante traumático, produce una lesión o úlcera en el pie. Aquí puedes leer las preguntas más frecuentes sobre la diabetes.

Causas de las lesiones en el pie diabético

  • Neuropatía periférica: esta ocasiona la falta de sensibilidad en el pie, siendo menos perceptible el dolor y si se produce algún tipo de lesión o herida. También provoca una pérdida en las funciones de los músculos del pie favoreciendo la aparición de deformidades que puede favorecer roces y cambios en los puntos de apoyo del pie y ocasionando que en diferentes puntos aparezcan lesiones.
  • Vasculopatía (falta de riego sanguíneo): en las personas diabéticas puede haber un déficit de riego sanguíneo, ya que a causa del aumento de la glucosa en sangre los vasos que irrigan el pie se van estrechando. Esta disminución del riego sanguíneo hace que las lesiones tarden más en curar.

Cuando se padece de diabetes se es más susceptible a las infecciones ya que las personas que tienen una diabetes de larga evolución pueden tener debilitado su sistema inmunitario. La infección no es la responsable de la aparición de lesiones en el pie diabético, pero interviene en la evolución de estas.

Prevención

El correcto control de la diabetes es capaz de prevenir por sí solo la aparición de las lesiones características del pie diabético. Los puntos importantes en la prevención:

  • Control de niveles de azúcar en sangre
  • Abandonar el tabaco si se es fumador.
  • Revisar y cuidar los pies a diario.

Consejos para el cuidado de los pies

  • Inspeccionar diariamente para detectar de forma precoz cualquier lesión.
  • Lavar diariamente los pies y secar adecuadamente, sobre todo entre los dedos. Lo ideal es usar un jabón neutro, agua templada y una esponja suave. No hay que dejar los pies más de 5 minutos dentro del agua, ya que favorece la maceración de los dedos.
  • Aplicar crema hidratante después del baño, pero no en los espacios interdigitales.
  • Usar calcetines de tejidos naturales como algodón, sin costuras y cambiarlos a diario.
  • Limar las uñas de forma recta tras lavarse los pies, no usar tijeras ni cortauñas.
  • Ir al podólogo con regularidad, sobre todo si se presentan callosidades.
  • Ante cualquier herida o lesión, se ha de consultar con la enfermera o médico lo antes posible.

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