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Consecuencias de un déficit de vitamina D en el organismo

Cuando hablamos de vitamina D, podemos referirnos a las dos formas existentes de la vitamina: el ergocalciferol (vitamina D2) y el colecalciferol (vitamina D3).

  • La vitamina D2 se produce en las plantas y la ingerimos a través de alimentos de origen vegetal y hongos.
  • La vitamina D3 se crea en la piel del ser humano con la exposición al sol, y de la misma forma en otros animales. Por tanto, también puede ingerirse mediante el consumo de alimentos de origen animal. Son especialmente ricos en vitamina D3 los pescados azules (salmón, jurel, anguila, congrio, arenque, angula) y los huevos.

Una vez se encuentra en nuestro organismo, ya haya llegado a través de la dieta o a través de la exposición al sol, se acumula en el tejido adiposo o en el hígado. Entonces tiene que sufrir dos transformaciones en el organismo para llegar a su forma activa. 

  • La primera ocurre en el hígado, convirtiéndose en calcifediol o calcidiol. 
  • La segunda ocurre en el riñón, convirtiéndose en calcitriol, que es la forma más activa de la vitamina D.

Sus funciones son la regulación de muchos procesos a nivel de distintos órganos y aparatos.

¿Cuáles son los niveles de vitamina D en el organismo?

  • Deficiencia: < 20 ng/ml
  • Insuficiencia: 21-29 ng/ml
  • Suficiencia: ≥ 30 ng/ml

Más de la mitad de la población tiene deficiencia en vitamina D o hipovitaminosis D. Incluyendo países como España, donde los días soleados son muy frecuentes. Esto hace pensar que el déficit se encuentra en el bajo aporte dietético, que no puede compensarse sólo con la exposición solar. También el sobrepeso y la obesidad disminuyen la síntesis de esta hormona.

¿Qué consecuencias tiene el déficit de vitamina D en el organismo?

  • Aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer (colon, próstata, mama).
  • Enfermedades cardiovasculares. Recientemente se ha demostrado que el déficit de vitamina D, puede contribuir a desarrollar problemas de aterosclerosis, especialmente si se asocia a otros factores como la hipertensión arterial, obesidad, diabetes mellitus, hipercolesterolemia o tabaquismo.
  • Al encargarse de controlar diferentes células del sistema inmune, su déficit aumenta tanto la posibilidad de infecciones como de enfermedades autoinmunes. Ejemplos de enfermedades autoinmunes son: artritis reumatoide, enfermedad de Crohn, esclerosis múltiple.
  • Empeora las enfermedades neuropsiquiátricas, como la enfermedad de Alzheimer, la epilepsia, la esquizofrenia o la depresión. La vitamina D actúa como neurotransmisor de señales nerviosas y además tiene efecto antioxidante sobre las neuronas. 
  • La vitamina D tiene una actividad esencial en los huesos. Su déficit en niños o durante la etapa fetal produce una enfermedad conocida como raquitismo, que se manifiesta con retraso del crecimiento, arqueamiento de las extremidades, calvicie y alteraciones en los dientes. Si se produce en la etapa adulta produce osteomalacia, que se caracteriza por la desmineralización del hueso, produciéndose fracturas.

Las principales causas de la hipovitaminosis D son:

  • Exposición solar inadecuada:
    • Reclutamiento
    • Uso excesivo de ropa
    • Protección solar
    • Polución ambiental
    • Exposición a través de cristales
    • Baja radiación ultravioleta (meses de invierno, 15.00-9.00 horas)
  • Ingesta insuficiente: Consumo bajo de huevo, pescado, lácteos, cereales, granos.
  • Otros:
    • Sobrepeso y obesidad
    • Piel oscura
    • Envejecimiento
    • Insuficiencia hepática o renal
    • Síndromes de malabsorción
    • Embarazo
    • Bebés con lactancia materna exclusiva

¿Cuándo se recomienda medirla?

Cuando existen factores de riesgo de hipovitaminosis D:

  • Enfermedades predisponentes:
    • Insuficiencia hepática o renal
    • Síndromes de malabsorción
    • Obesidad
    • Consumo de los siguientes fármacos: anticonvulsivantes, glucocorticoides, antirretrovirales, colestiramina.
    • Enfermedades relacionadas con la hipovitaminosis D: raquitismo, osteomalacia, osteoporosis.
  • Embarazo y lactancia
  • Exposición solar insuficiente

La cantidad recomendada de vitamina D es un tema de controversia en la actualidad. En general, se recomienda una ingesta diaria de vitamina D de 600-800 Unidades Internacionales (UI) en la población sana, excepto en personas mayores de 65 años, que necesitan mayor cantidad para mejorar su salud ósea.

En caso de suplementación, la dosis va a depender de la causa y gravedad del déficit, así como de la formulación de vitamina D que tenga el preparado.

  • Vitamina D2 (ergocalciferol) es la que se añade habitualmente para enriquecer alimentos como la leche, aunque existen pocos medicamentos que la contengan. 
  • Vitamina D3 (colecalciferol) es la formulación que tradicionalmente suelen contener los medicamentos. 
  • Calcifediol/calcidiol ha demostrado recientemente ser más potente que el colecalciferol, por lo que se necesita menor dosis para el mismo efecto. Además, tiene la ventaja de que se absorbe mejor en el intestino que el colecalciferol, por lo que es la opción idónea para pacientes con problemas de absorción intestinal. tiene una alta potencia y es rápida en su efecto. 
  • Calcitriol tiene mayor riesgo de hipercalcemia por lo que no se recomienda habitualmente.

Existen regímenes con distinta posología: diarios, semanales, mensuales e incluso trimestrales. Tienen similar eficacia por lo que deben individualizarse en cada paciente según sus necesidades.

Por otro lado, la vitamina D es una vitamina liposoluble que puede causar toxicidad si se consume en cantidades altas durante un periodo de tiempo prolongado, pero no puede causar toxicidad por exposición solar.

La toxicidad o hipervitaminosis D ocasiona hipercalcemia e hiperfosfatemia y puede llevar a un fallo renal. Se manifiesta con debilidad, fatiga, dolor muscular, dolor de cabeza, falta de apetito, sequedad de boca, trastornos digestivos como vómitos, calambres en el abdomen, estreñimiento o diarrea, aumento de la sed y de orina.

Texto Jimena Crespo, alergóloga en mediQuo.

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