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Una contractura se describe como el tono elevado de un músculo en su totalidad. Este aumento del tono es una contracción involuntaria y mantenida en el tiempo. Si un musculo está sometido a un esfuerzo mantenido, postura incorrecta, tensión nerviosa, mal calentamiento o falta de estiramiento después de entrenar, las fibras musculares se acortan en longitud y tienen un menor aporte sanguíneo. Este déficit circulatorio a su vez hace que las fibras estén mal nutridas creando así un círculo vicioso que mantiene la patología.

En el caso de contractura moderada el dolor suele ser local, sin irradiar a ninguna otra zona corporal, y a la palpación existe un endurecimiento leve de la zona debido al acortamiento parcial de las fibras musculares.

Una contractura muscular se puede dar a cualquier edad. La prevalencia es mayor en los adultos jóvenes por encima de 20 años, ya que tienden a ser competitivos, realizar más deporte y/o soportar un gran carga tensional. Hay un llamativo aumento de casos de niños en edad escolar que terminan en consulta por contracturas en la zona cervical. Esto se produce debido a que pasan mucho tiempo con aparatos tecnológicos o a una mala alimentación.

Clasificación de las contracturas:

  • Las contracturas postraumáticas o defensivas se producen tras un impacto. Como respuesta al impacto, el cerebro activa la musculatura adyacente para proteger las estructuras sensibles. Ocasionan un dolor intenso pero se resuelven prácticamente solas después 48 o 72 horas. En este grupo encontraríamos las contracturas cervicales.
  • Las contracturas posturales se producen de forma lenta y progresiva por malas posturas o gestos mal hechos. No suelen dar mucho dolor, salvo cuando se asocian con otros músculos cercanos. Aquí estarían los típicos nudos en el cuello.
  • Las contracturas por hipotonía o espasmos musculares, ocurren cuando el músculo está débil y le solicitamos una contracción más fuerte. De esta forma se produce una contractura para evitar la rotura de fibras. Estas se suelen producir con la práctica deportiva.

Además de las contracturas típicas, descuidar la salud bucodental puede originar contracturas musculares en cuello y espalda. El Síndrome Ocluso postural, es un cuadro clínico que se caracteriza por un conjunto de  síntomas como contracturas musculares en cuello y espalda, así como dolores de cabeza a lo largo del día. Estos síntomas están directamente relacionados con alteraciones en la posición  de los dientes, el tono de los músculos masticadores  y el cambio de posición de la articulación temporomandibular. Se estima que aproximadamente un 30 por ciento de la población puede padecer estos trastornos. Este síndrome se trata de una disfunción postural. Los dientes desalineados provocan que se transmita un desequilibrio a la musculatura que rodea la boca y ésta, a su vez, a las vértebras cervicales, columna vertebral, cadera e incluso, en ocasiones, pudiendo llegar hasta los pies. Los síntomas varían de una persona otra y ninguna tiene un carácter grave, pero sí es molesta.

Lo mejor para tratarla es prevenirla, conociendo y poniendo en práctica unos hábitos saludables. El primer paso en la prevención es la adopción de buenas posturas. Las personas que permanecen más de 8 horas sentadas o paradas deben realizar estiramientos cada hora para prevenir las contracturas, sobre todo la de las zonas del cuerpo que más usan. Otra forma de prevenirlas es realizando un adecuado calentamiento antes de la práctica deportiva y un descalentamiento posterior para volver a la situación previa, dando estiramientos y reposo a los músculos empleados en la misma.

Si ya se ha generado dolor y la tenemos porque los mecanismos de prevención del cuerpo han fallado, no queda más remedio que tratarla. Se recomienda aplicación de calor seco moderado en tiempos breves (unos 15 minutos) a lo largo del día, acompañados de estiramientos lentos, suaves y controlados. Si el dolor va a más, es crónico o va acompañado de una inflamación en la zona, se pueden recurrir a medidas farmacológicas, pero siempre bajo prescripción médica. Los fármacos utilizados son los antiinflamatorios y los relajantes musculares.

Los objetivos del tratamiento serán:

  • La relajación muscular reduciendo la tensión y el dolor, que se consigue a través de la masoterapia (masaje).
  • Inhibición–Compresión isquémica: con esto mejoramos el flujo sanguíneo local, ayudando a que el tejido sane.
  • Estiramientos de la musculatura afectada.
  • Kinesiotaping: Estabiliza músculos y articulaciones, mejorando la movilidad. Reduce la inflamación y produce efecto analgésico
  • Punción seca para desbloquear el punto gatillo.

¿Por qué se precisa una valoración por Médico Rehabilitador?

El Médico Rehabilitador es el especialista médico que se encarga del diagnóstico, evaluación, prevención y tratamiento de la incapacidad encaminados a facilitar, mantener o devolver el mayor grado de capacidad funcional e independencia posibles. Realizamos una valoración global del paciente. Pautamos el tratamiento de fisioterapia más adecuado para recobrar dicha independencia.

*Texto Dra. Amalia Sánchez, médico general en mediQuo.

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