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La Telemedicina no es nueva. No es un invento de ahora. Se lleva a término desde siempre. Existe, sobre todo, desde que existe el teléfono. La Telemedicina, cómo la conocemos ahora y con los nuevos avances, es un medio que hace tiempo se utiliza entre profesionales y pacientes en la sanidad privada. En 2020, se ha impulsado tanto que se ha visto aplicada en el ámbito público, de forma masiva y en todas las especialidades, centros de salud y países.

Chwistek, en su reciente artículo “¿Llevas bata blanca?”, expone de forma personal su experiencia en telemedicina durante la situación actual que vivimos en el mundo, cómo médico oncólogo especialista en atención paliativa.

Describe que los tiempos son caóticos ahora para todos nosotros. La telemedicina ha demostrado ser tremendamente útil y ha venido para quedarse. 

Entre sus principales ventajas destaca:

  • Permite un rápido contacto con los pacientes
  • Favorece la continuidad del cuidado, especialmente cuando ya existe un contacto previo
  • Especialmente útil en pacientes que viven en lugares remotos al centro de salud
  • Igualmente útil en aquellos pacientes con dificultad en la movilidad y desplazamientos
  • Evita la exposición del paciente a posibles focos de infección
  • Es un medio que nos acerca al domicilio del individuo y sus familias.

Pero es cierto que no es siempre útil para todos los pacientes ni para todas las situaciones. Entre las limitaciones que redacta Chwistek destacan:

  • Desaparece el contacto personal, el contacto más físico. No sólo a nivel de exploración del usuario y su toma de constantes si no a nivel más emocional. 
  • No todos los pacientes (incluso profesionales) están familiarizados con la tecnología que lo soporta. Los pacientes no siempre disponen de dispositivos preparados, cámaras operativas, wifi de calidad…
  • Las primeras visitas sigue siendo importante que sea presencial. Un primer contacto para establecer una relación de confianza.
  • Al no haber un espacio aislado del exterior, pues el paciente puede estar en su domicilio o en cualquier otro lugar, el paciente puede tener dificultades para mantener el foco en la visita no presencial.

En conclusión, todo el éxito de la telemedicina se basa en el equilibrio. En aplicarlo en aquellos momentos, situaciones y relaciones donde es más óptimo y saber reservar el contacto presencial cuando es imprescindible. De forma general, es probable que una primera visita deba ser presencial, mientras la telemedicina es muy ventajosa para ofrecer un mayor seguimiento al paciente.

Ref: 

Chwistek M. “Are You Wearing Your White Coat?”: Telemedicine in the Time of Pandemic. JAMA. Published online June 25, 2020. doi:10.1001/jama.2020.10619

Texto Cristina Romagosa.

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