El cáncer de próstata es el segundo cáncer más frecuente entre los hombres y motivo de preocupación para muchos. La próstata es un órgano ubicado en la pelvis, se sitúa justo detrás del pubis, delante del musculo recto e inmediatamente debajo de la vejiga urinaria. Detrás de la próstata se sitúan las glándulas seminales.

La próstata está formada por diferentes tipos de células, más del 99% de tumores se desarrollan en las células glandulares, encargadas de producir el líquido prostático, que forma parte del semen.

No se conoce la causa exacta del cáncer de próstata pero uno de los factores de riesgo asociado y que incrementa la posibilidad de padecer un cáncer de próstata, es la edad.

Se presenta fundamentalmente en varones de edad avanzada, la incidencia aumenta a partir de los 50 años y más de la mitad de los casos se dan a partir de los 65 años.
Otro factor de riesgo, son los antecedentes familiares, ya que el cáncer de próstata podría tener un factor hereditario.

Generalmente en las primeras fases de la enfermedad no se producen síntomas y no existen síntomas que sean propios y exclusivos del cáncer de próstata.

Algunos de los síntomas que se pueden presentar si se padece un cáncer de próstata son:

  • Problemas al orinar, con flujo urinario lento y debilitado, aumento de la necesidad de orinar (urgencia miccional).
  • Sensación de vaciamiento incompleto de la vejiga.
  • Sangre en orina o semen. (Más información sobre el color de la orina en este artículo)
  • Retención urinaria.
  • Pérdida de control de la vejiga o intestinos.

Estos síntomas pueden deberse a otras patologías benignas y no necesariamente a un cáncer de próstata, pero en el caso de padecerlos es conveniente la consulta con el médico o urólogo para su valoración.

Algunas de las pruebas que se pueden realizar para el diagnóstico precoz de cáncer de próstata son la determinación de PSA en sangre (antígeno prostático específico), el tacto rectal y ecografia transrectal.

Desde la generalización del test de diagnóstico precoz de determinación de niveles de PSA en sangre, ha aumentado la incidencia del tumor, pero también la supervivencia, no sólo por que se diagnostican y tratan tumores muy pequeños con un excelente pronóstico, sino también por la mejora de los tratamientos.

Es recomendable la consulta con el urólogo a partir de los 50 años y en el caso de tener antecedentes familiares de primer grado (padre o hermanos) 45 años, siendo esto una de las medidas de prevención y detención temprana más importante.

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