{"id":7689,"date":"2020-05-15T08:30:25","date_gmt":"2020-05-15T06:30:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/?p=7689"},"modified":"2026-05-15T23:41:42","modified_gmt":"2026-05-15T21:41:42","slug":"desarrollo_lenguaje","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/pediatria\/desarrollo_lenguaje\/","title":{"rendered":"El desarrollo del lenguaje desde los tres meses hasta los 9 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p>En el periodo comprendido entre los 16 meses y los 4 a\u00f1os, aproximadamente, <strong>el vocabulario de los ni\u00f1os aumenta de forma exponencial<\/strong>. Al llegar a esta edad su capacidad ling\u00fc\u00edstica empieza a aproximarse a la de los adultos de forma progresiva, si bien ser\u00e1n necesarios bastantes a\u00f1os hasta que perfeccionen tanto el vocabulario como la gram\u00e1tica.<\/p>\n<p>Existe una disociaci\u00f3n entre la <strong>comprensi\u00f3n y la producci\u00f3n del lenguaje<\/strong>. En concreto, los ni\u00f1os peque\u00f1os son capaces de entender frases complejas que no podr\u00e1n generar por ellos mismos hasta m\u00e1s de dos meses despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Hay <strong>dos tipos de errores<\/strong> muy frecuentes durante la \u00e9poca de adquisici\u00f3n del lenguaje: las <strong>sobreextensiones<\/strong> y las <strong>infraextensiones<\/strong>. Los primeros son generalizaciones consistentes en usar una palabra para designar otros objetos, como llamar \u201cperro\u201d a todos los mam\u00edferos; las infraextensiones o subgeneralizaciones son errores opuestos a estos.<\/p>\n<p>A medida que los peque\u00f1os crecen tienen lugar distintos hitos que ser\u00e1n fundamentales para el <strong>desarrollo del lenguaje adulto<\/strong>. Entre otros, tienen gran importancia la identificaci\u00f3n de las formas irregulares, la adquisici\u00f3n de los modos verbales y el progreso del conocimiento <strong>metaling\u00fc\u00edstico y metacognitivo<\/strong>.<\/p>\n<p>Si bien cada ni\u00f1o aprende a hablar a su propio ritmo, los logros generales pueden servir como una gu\u00eda para el desarrollo normal del habla y el lenguaje. Estos logros ayudan a los m\u00e9dicos y otros proveedores de atenci\u00f3n m\u00e9dica a determinar cu\u00e1ndo un ni\u00f1o podr\u00eda necesitar ayuda adicional.<\/p>\n<p><strong>Para el final de los tres meses, tu hijo podr\u00eda:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Sonre\u00edr cuando aparezcas<\/li>\n<li>Hacer sonidos de arrullo<\/li>\n<li>Hacer silencio o sonre\u00edr cuando se le habla<\/li>\n<li>Hacer como que reconoce tu voz<\/li>\n<li>Llorar de manera diferente para diferentes necesidades<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Al cabo de seis meses, tu hijo podr\u00eda hacer lo siguiente:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Hacer sonidos de gorgoteo al jugar contigo o al dejarlo solo<\/li>\n<li>Balbucear y hacer una variedad de sonidos<\/li>\n<li>Usar su voz para expresar placer y disgusto<\/li>\n<li>Mover los ojos en la direcci\u00f3n de los sonidos<\/li>\n<li>Responder a los cambios en el tono de tu voz<\/li>\n<li>Notar que algunos juguetes hacen sonidos<\/li>\n<li>Prestar atenci\u00f3n a la m\u00fasica<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Al final de los 12 meses, su hijo podr\u00eda hacer lo siguiente:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Intentar imitar los sonidos del habla<\/li>\n<li>Decir algunas palabras, como \u00abpap\u00e1\u00bb, \u00abmam\u00e1\u00bb y \u00aboh-oh\u00bb<\/li>\n<li>Comprender instrucciones sencillas, como \u00abVen aqu\u00ed\u00bb<\/li>\n<li>Reconocer palabras para elementos comunes, como \u00abzapato\u00bb<\/li>\n<li>Girar y mirar en direcci\u00f3n a los sonidos<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Para el final de los 18 meses, su hijo podr\u00eda:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Reconocer los nombres de personas, objetos y partes del cuerpo conocidos<\/li>\n<li>Seguir instrucciones sencillas acompa\u00f1adas de gestos<\/li>\n<li>Decir hasta 10 palabras<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Al final de los 24 meses, tu hijo podr\u00eda:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Usar frases simples, como \u00abm\u00e1s leche\u00bb<\/li>\n<li>Hacer preguntas de una o dos palabras, como \u00ab\u00bfAdi\u00f3s?\u00bb<\/li>\n<li>Seguir indicaciones simples y comprender preguntas sencillas<\/li>\n<li>Pronunciar unas 50 palabras o m\u00e1s<\/li>\n<li>Hablar lo suficientemente bien como para que t\u00fa u otros cuidadores primarios lo entiendan al menos la mitad del tiempo<\/li>\n<\/ul>\n<p>Existen unos signos de alarmas a nivel del desarrollo del lenguaje, que en el caso de estar presentes, hay que dirigirse al m\u00e9dico Foniatra (m\u00e9dico especialista en la comunicaci\u00f3n). Los retrasos en el habla ocurren por muchos motivos, incluida la p\u00e9rdida de la audici\u00f3n y los trastornos del desarrollo. Seg\u00fan las circunstancias, el m\u00e9dico Foniatra de tu hijo podr\u00eda derivarlo a un especialista en audici\u00f3n (audi\u00f3logo) o a un logopeda. Los signos de alarma son los siguientes:<\/p>\n<p><em><strong>De 0 a 4 meses<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>El beb\u00e9 no sonr\u00ede ni mantiene contacto ocular<\/li>\n<li>No reacciona ante sonido ni voz<\/li>\n<li>No emite sonidos<\/li>\n<li>No succiona bien<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>De 4 a 8 meses<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>No mueve la cabeza hacia el sonido<\/li>\n<li>No intenta imitar los sonidos del adulto<\/li>\n<li>No responde a los cambios de entonaci\u00f3n del adulto<\/li>\n<li>No aparece balbuceo o laleo<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>De 8 a 12 meses<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>No gira la cabeza al o\u00edr su nombre<\/li>\n<li>No comprende las palabras de su entrono<\/li>\n<li>No produce sonidos con intenci\u00f3n comunicativa<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>De 12 a 18 meses<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>No se\u00f1ala cuando quiere algo<\/li>\n<li>No comprende \u00f3rdenes sencillas como \u201cno\u201d, \u201ctoma\u201d, \u201cdame, etc.<\/li>\n<li>No dice palabras con significado<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>De 18 a 24 meses<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>No usa la palabra-frase para comunicar lo que quiere<\/li>\n<li>No utiliza el NO<\/li>\n<li>No acepta bien la dieta s\u00f3lida ni mastica<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>Hacia los 2 a\u00f1os<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>No utiliza el juego simb\u00f3lico (Ej. Preparar la comida, hacer que peine es un micr\u00f3fono, etc.<\/li>\n<li>No dice su nombre<\/li>\n<li>No construye frases de 2-3 palabras<\/li>\n<li>Su vocabulario no va en aumento<\/li>\n<li>Mastica con dificultad<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>Hacia los 3 a\u00f1os<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Utiliza pocos verbos en su lenguaje<\/li>\n<li>No realiza frases de tres palabras<\/li>\n<li>No hace preguntas<\/li>\n<li>No utiliza el plural ni las preposiciones<\/li>\n<li>No comprende los relatos sencillos<\/li>\n<li>Tiene babeo o presenta una mala formaci\u00f3n de los dientes<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>De 4 a 5 a\u00f1os<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Respira con la boca abierta<\/li>\n<li>Traga ense\u00f1ando la lengua (degluci\u00f3n inmadura)<\/li>\n<li>Su voz se altera frecuentemente (ronquera, afon\u00edas)<\/li>\n<li>Se bloquea cuando habla. \u201dNo arranca a hablar, se atasca\u201d<\/li>\n<li>Repite sonidos (ppp pato) o prolonga sonidos (ssssapo)<\/li>\n<li>S\u00f3lo le entienden las personas de su entorno<\/li>\n<li>No puede relatar hechos sencillos<\/li>\n<li>Cambia r\u00e1pidamente de actividad sin entrar plenamente en ninguna<\/li>\n<li>Tiene dificultades para jugar con el lenguaje (rimas, adivinanzas, trabalenguassencillos)<\/li>\n<li>No se relaciona con otros ni\u00f1os<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>De 5 a 6 a\u00f1os<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>No pronuncia bien todos los sonidos de lenguaje ni se explica correctamente.<\/li>\n<li>Confunde palabras como antes\/despu\u00e9s, hoy\/ma\u00f1ana<\/li>\n<li>Al escribir el trazo es poco uniforme<\/li>\n<\/ul>\n<p><em><strong>De 6 a 9 a\u00f1os<\/strong><\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Confunde la izquierda con la derecha<\/li>\n<li>Le cuesta contar<\/li>\n<li>Tiene falta de atenci\u00f3n y concentraci\u00f3n<\/li>\n<li>Al leer confunde letras, cambia s\u00edlabas y sustituye unas palabras por otras<\/li>\n<li>No usa signos de puntuaci\u00f3n<\/li>\n<li>No comprende lo que lee<\/li>\n<li>Al escribir comete errores en la secuencia, direcci\u00f3n y tama\u00f1o de la letra<\/li>\n<li>Omite, a\u00f1ade o sustituye letras al escribir y al leer<\/li>\n<li>Escribe los n\u00fameros en espejo<\/li>\n<li>Mezcla las letras may\u00fasculas con las min\u00fasculas<\/li>\n<\/ul>\n<p>Texto: Dra. Amalia S\u00e1nchez L\u00f3pez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el periodo comprendido entre los 16 meses y los 4 a\u00f1os, aproximadamente, el vocabulario de los ni\u00f1os aumenta de forma exponencial.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7692,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[242],"tags":[1361,169,74,3644,3650,3646,1317,3648,72,77],"class_list":["post-7689","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-pediatria","tag-app","tag-bebes","tag-chat-medico","tag-desarrollo-lenguaje","tag-dra-amalia-sanchez-lopez","tag-foniatra","tag-infantil","tag-logopeda","tag-mediquo","tag-telemedicina"],"lang":"es","translations":{"es":7689},"pll_sync_post":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7689","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7689"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7689\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14578,"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7689\/revisions\/14578"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7692"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7689"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7689"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.mediquo.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7689"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}