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Los beneficios de la telemedicina son reconocidos por todos y cada vez se hacen más latentes en nuestra sociedad: Nos acercan a especialistas a áreas remotas, nos dan acceso inmediato a un profesional, evitan los desplazamientos a clínicas y hospitales, permiten la monitorización enfermos a distancia… Y además, ahora que por motivos obvios, el paciente no quiere ir a hospitales y clínicas, la telemedicina nos permite seguir en contacto con nuestros médicos.Sin embargo, hemos de tener en cuenta, que a la telemedicina le vienen adheridos unos derechos que se conceden al paciente que deben ser tenidos en cuenta siempre, que hacen que los canales habituales que tenemos para comunicarnos con familiares y amigos no sirvan para comunicarse para temas relacionados con la salud.

Algunos de estos derechos son los siguientes:

  1. El paciente tiene derecho a obtener una copia de su historial médico por escrito o por medios electrónicos. Todas las consultas que se hacen por medios no específicos para ello, no permiten el almacenamiento de una historia clínica, y por tanto, no cumplen con esta obligación. Sea cual sea el tipo de consulta que se hace, debe quedar registrada de algún modo y que durante los siguientes 5 años el paciente pueda tener acceso a ella. Además, tenemos que tener en cuenta, que si el profesional no tiene acceso a la historia clínica, se le pueden pasar por alto patologías o enfermedades del paciente.
  2. La protección de los datos de carácter sensible, por el Reglamento Europeo de Protección de datos. Todos los datos relativos a la salud se considera que merecen una protección superior a el resto de los datos, por lo que es importante utilizar plataformas habilitadas para transmitir este tipo de información. Esta protección de datos implica que solo tengan derecho a los datos las personas estrictamente necesarias, que todos los datos estén cifrados y seudonimizados, y que se garantice la integridad y disponibilidad de los datos.
  3. El profesional debe estar debidamente identificado. Las plataformas habituales de comunicación no verifican a sus usuarios, por lo que no hay garantía de que la persona que da la orientación médica sea un profesional sanitario. Solo las plataformas médicas que identifican y utilizan la autentificación de perfiles para todos sus usuarios profesional pueden garantizar este derecho.

Si no estás seguro de si el canal que estás utilizando es adecuado, lo mejor es que no lo utilices para comunicarte con tus pacientes. Consulta con tu clínica, hospital o un especialista legal, y asegúrate que los datos de tus pacientes están siempre protegidos, y sus derechos no son vulnerados.

 

Texto Lorena Jané, Business Development Manager en MediQuo.

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